“En el momento en que tomas Conciencia de lo que realmente Eres… Conciencia del SER… dejas de sentir temor… Te sientes pleno… te sientes Eterno”
L.H.
Una muñeca de sal recorrió miles de kilómetros de tierra firme, hasta que, por fin, llegó al mar. Quedó fascinada por aquella móvil y extraña masa, totalmente distinta de cuanto había visto hasta entonces.
«¿Quién eres tú?», le preguntó al mar la muñeca de sal.
...
L.H.
Una muñeca de sal recorrió miles de kilómetros de tierra firme, hasta que, por fin, llegó al mar. Quedó fascinada por aquella móvil y extraña masa, totalmente distinta de cuanto había visto hasta entonces.
«¿Quién eres tú?», le preguntó al mar la muñeca de sal.
...
Con una sonrisa, el mar le respondió: «Entra y compruébalo tú misma».
Y la muñeca se metió en el mar… Pero, a medida que se adentraba en él, iba disolviéndose, hasta que apenas quedó nada de ella…
Antes de que se disolviera el último pedazo, la muñeca exclamó asombrada: «¡Ahora ya sé quién soy!»
Y la muñeca se metió en el mar… Pero, a medida que se adentraba en él, iba disolviéndose, hasta que apenas quedó nada de ella…
Antes de que se disolviera el último pedazo, la muñeca exclamó asombrada: «¡Ahora ya sé quién soy!»
“En el momento en que tomas Conciencia de lo que realmente Eres… Conciencia del SER… dejas de sentir temor… Te sientes pleno… te sientes Eterno”
L.H.
Una muñeca de sal recorrió miles de kilómetros de tierra firme, hasta que, por fin, llegó al mar. Quedó fascinada por aquella móvil y extraña masa, totalmente distinta de cuanto había visto hasta entonces.
«¿Quién eres tú?», le preguntó al mar la muñeca de sal.
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L.H.
Una muñeca de sal recorrió miles de kilómetros de tierra firme, hasta que, por fin, llegó al mar. Quedó fascinada por aquella móvil y extraña masa, totalmente distinta de cuanto había visto hasta entonces.
«¿Quién eres tú?», le preguntó al mar la muñeca de sal.
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Con una sonrisa, el mar le respondió: «Entra y compruébalo tú misma».
Y la muñeca se metió en el mar… Pero, a medida que se adentraba en él, iba disolviéndose, hasta que apenas quedó nada de ella…
Antes de que se disolviera el último pedazo, la muñeca exclamó asombrada: «¡Ahora ya sé quién soy!»
Y la muñeca se metió en el mar… Pero, a medida que se adentraba en él, iba disolviéndose, hasta que apenas quedó nada de ella…
Antes de que se disolviera el último pedazo, la muñeca exclamó asombrada: «¡Ahora ya sé quién soy!»
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