La palabra olvido y el deseo de olvidar a alguien deben ser dos
de los elementos con mayor presencia en muchas obras de arte… Pero, ¿a
qué nos referimos en realidad con el «olvido»? Cuando decimos «Te voy a
olvidar, aunque cuesta la vida», ¿estamos hablando de no recordar o de
recordar sin dolor?
«Nunca olvido una cara, pero, en su caso, haré una excepción.»Para el psicoanálisis, el «olvido» podría estar relacionado con una autocensura que interviene para alejar de la memoria emocional situaciones dolorosas de nuestro pasado. Por eso, para Freud, el objetivo del análisis es «recordar, repetir y elaborar»; es decir, traer al consciente el recuerdo doloroso, presentarlo en el encuadre psicoanalítico y darle un nuevo significado. Pero, por supuesto, preguntarnos «¿de qué manera te olvido?, si te miro en cualquier parte», no se refiere a lo anterior.
Groucho Marx
Fallaste corazón
Todos sufrimos distintas y múltiples pérdidas durante nuestra vida y es inevitable, ante estas situaciones, atravesar el proceso denominado duelo —del latín dolus, «dolor»—, que es el sentimiento que aparece después de una pérdida. En el sentido cotidiano, estar en duelo significa recordar sin dolor y conciliar con el pasado.Este proceso va unido al luto, que puede definirse como la fase que nos permite resolver nuestro sentimiento de pérdida y que está ligado, definitivamente, a una serie de ritos con significados sociales, como vestir de negro o hacer ceremonias religiosas durante cierto tiempo. En caso de que nuestra pérdida se deba a que nos separamos de una persona representativa —divorcios, rupturas, etcétera—, lo que normalmente se hace son rituales de despedida o de destrucción de recuerdos.
Fue un placer conocerte
Los duelos que más impacto y estrés causan ocurren cuando se pierde:- un ser querido —por muerte o separación—
- el trabajo
- estatus o poder
El duelo se inicia inmediatamente después o en los meses siguientes a la separación, y sólo se vive durante un periodo que varía de persona a persona, pero que, definitivamente, no se extiende a lo largo de toda la vida. Este proceso consiste en deshacer los lazos contraídos y enfrentarse al dolor. Se considera «normal» cuando las respuestas a la pérdida presentan síntomas y tienen un desarrollo «predecible».
El proceso se puede dividir en tres etapas…
1. shock: aturdimiento, sentimiento de tener un nudo en la garganta, llanto, desconfianza, negación, suspiros, sentido de irrealidad y vacío en el estómago.
2. preocupación: hay ira, insomnio, tristeza, agotamiento, debilidad, pérdida de apetito y de peso, anhedonia,1 introversión, culpabilidad, dificultad para dormir —problemas para conciliar el sueño y sobresaltos repentinos— y para concentrarse, además de sueños con la persona en cuestión.
3. resolución: se puede recordar el pasado con placer, se recupera el interés por otras actividades y se establecen nuevas relaciones.
Me cansé de rogarle…
La duración e intensidad del duelo dependen de las condiciones que rodean a la pérdida; es decir, si se tenía conciencia de que esto podía ocurrir o si ocurrió de forma inesperada. Si la pérdida es repentina, el shock y la preocupación perdurarán más tiempo. Si la pérdida se esperaba o era inevitable, el duelo puede desarrollarse desde antes de que aquélla se produzca y puede culminar en el momento en que efectivamente ocurra —éste es el caso, por ejemplo, de perder a un ser querido debido a una enfermedad terminal—.¿Quieres saber cuánto dura un duelo? Te invitamos a leer Algarabía 49.
Karina Rodríguez Sosa es psicóloga con una maestría en psicoanálisis. Siguiendo el consejo de Lord Byron, «no niega nada y duda de todo», aunque está convencida de tres cosas: nadie aguanta un mal que dure cien años, la luna de octubre es la más hermosa y no podría sobrevivir su duelo sin la compañía de Groucho Marx.
Nenhum comentário:
Postar um comentário